Día de la bicicleta, tiempo de ganarse el respeto

Sunday morning recreational ride at Mexico City / Photo by Rogelio Rivera-Nava

Sunday morning recreational ride at Mexico City / Photo by Rogelio Rivera-Nava

Es hora de que los ciclistas demuestren madurez para conseguir el respeto de choferes, peatones y autoridades.

[Alcance geográfico: Ciudad de México, México (República) y Latinoamérica] [Tema: Ciclistas y convivencia ciudadana] [Advertencias: 1. Artículo de propuesta y crítica. 2. Artículo largo, para buenos lectores] [Artículo publicado por primera vez el 19 de abril de 2012 en mi antiguo blog “Prosa poderosa”]

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Antes de cualquier preámbulo, aquí va una propuesta: Darle a las bicicletas un claro estatus legal y tomar las medidas necesarias para que los ciclistas se comporten como ciudadanos con responsabilidades serias y gocen de derechos plenos.

La motivación de esta propuesta se debe a que, hasta el momento, las bicicletas son consideradas como juguetes recreativos o un medio de transporte de gente con un estilo de vida alternativo; pero no son consideradas como vehículos comparables a un automóvil. Por lo menos eso es lo que observo que ocurre en México.

Por ahora, los ciclistas carecen de la educación suficiente para cumplir sus obligaciones y, por lo tanto, no están en condiciones de exigir sus derechos.

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Declaración de amor a la bicicleta (si quieres, sáltalo y ve al siguiente subtítulo)

Antes de avanzar más en este tema, he de confesar que siempre quise dedicarme profesionalmente a los automóviles: diseñarlos, ayudar a construirlos o escribir sobre ellos. Y a pesar de que he vivido por muchos años de la industria de los autos, nunca he dejado de soñar con vivir un lugar en el que pueda desplazarme en bicicleta a mis actividades diarias.

Desde que aprendí a andar en bicicleta, la convertí en uno de mis objetos de adoración. Siendo un niño, durante las vacaciones podía pasar pedaleando el día entero. A veces emprendía largas excursiones en los campos despoblados que colindaban con mi barrio, que luego serían ocupados por otros nuevos barrios y complejos comerciales.

En mi adolescencia no perdí la costumbre de pedalear, y no la abandoné cuando entré a la universidad, ni cuando conseguí mi primer trabajo formal. Al trabajo y a la universidad iba cuantas veces podía en mi bicicleta.

He dejado de pedalear por temporadas, debido a las obligaciones laborales; pero, nunca he permitido que haya un distanciamiento prolongado con la bicicleta. Eso sí, durante todos mis años de ciclista, nunca he tenido compañeros permanentes, porque casi todos toman el ciclismo como moda o dejan que la vida los aleje de la bici. Actualmente soy usuario asiduo de un sistema de bicicletas compartidas (Ecobici), que uso para ir a citas, trabajo y hasta de compras.

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Buenas intenciones y la cruda realidad: hay una guerra civil

Aquellos de ustedes que viven en Ciudad de México, o la visitan con frecuencia, seguramente habrán notado la revolución del transporte que se ha venido obrando desde hace más de un lustro aquí. Por una parte, se construyó el segundo piso del Periférico (una obra absurda, pero de la cual no hablaré más por ahora) y, por otra, fue inaugurada la primera línea de un sistema estilo Bus Rapid Transit, llamado en la capital mexicana Metrobús.

También se puso en marcha el programa de bicicletas compartidas Ecobici, y el Gobierno del DF organiza frecuentemente paseos ciclistas. Estos dos programas tienen como objetivo promover el uso de la bicicleta, lo cual es en sí un indicio de buenas intenciones, pero las estrategias no son las adecuadas.

Para decirlo bien claro, aplaudo la iniciativa de la Ecobici, pero me declaro en contra de los paseos ciclistas.

Me declaro en contra porque no me parece que un paseo dominical sea un aporte para educar a las nuevas generaciones de ciclistas, que tendrán que usar en un futuro cercano la bicicleta como un medio de transporte, tal vez de manera obligatoria. Organizar paseos ciclistas es un error, porque la gente asociará inevitablemente la bicicleta con actividades recreativas, de ocio o de ejercicio, y no de transporte serio.

Para reforzar el estigma “recreativo” de la bicicleta, éste se implanta en la memoria de los usuarios desde que van a comprarse una bicicleta, ya que estas suelen encontrarse junto a un kayac o una caminadora, en la sección de deportes de los almacenes comerciales.

Si ya era difícil desligar a la bicicleta de su ambiguo estatus de estorbo de las calles o de paria del tránsito, los paseos ciclistas no mejorarán esa imagen, ni harán que sus usuarios tomen plena consciencia de que la bicicleta es un vehículo sujeto a las mismas reglas de los automóviles. Y los ciclistas tampoco conseguirán el respeto que exigen de los conductores de otros vehículos.

Hace algunos meses platiqué acerca del transporte sustentable con periodistas latinoamericanos, en un congreso de periodismo ciudadano, convocado por CTS Embarq México. Ante la queja de un mexicano, “El otro domingo quería pasar la avenida Reforma y fue un lío, debido a un paseo ciclista”, un periodista colombiano respondió: “Lo único que se logra así (al cerrar calles para un paseo ciclista) es confrontar a los ciclistas con los automovilistas”.

La confrontación a la que se refería aquel periodista colombiano existe, y aunque es obvia y la sufrimos todos, los ciudadanos la tomamos como algo cotidiano: en las vías públicas de México se libra una guerra civil, y como tal, es de ciudadanos contra ciudadanos. En esta batalla campal participan choferes de automóviles particulares; taxistas; conductores de camiones ligeros; conductores de camiones pesados y maquinaria; ciclistas; motociclistas, y una larga lista de otros. Todos luchan atrincherados en sus respectivos frentes de batalla, hombro a hombro con sus compañeros de lucha, contra los “ejércitos” enemigos.

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Sección de quejas

Sólo falta preguntarle al conductor de un transporte público, un automovilista privado o un motociclista cómo solucionaría los problemas de tráfico de la ciudad, y se obtendrá la misma respuesta: los demás tienen la culpa. Casi nadie se fija en sus propios errores de convivencia.

Los ciclistas, que se sienten víctimas de los conductores de automóviles y camiones, al parecer sienten que son un caso excepcional en el tráfico. Inconscientes de toda responsabilidad, los ciclistas circulan en sentido contrario en las calzadas; sin cuidado alguno se desplazan sobre las banquetas; obstruyen los cruces peatonales; se pasan los semáforos en alto, y cometen todo tipo de infracciones al reglamento de tránsito. Se escudan, quizá, en su vulnerabilidad para no cumplir las reglas.

Los peatones y conductores (de bicis, motos, coches, camionetas  o camiones) ahora deben cuidar y cuidarse de la nueva generación de ciudadanos ciclistas, que están preocupados por el medio ambiente, pero que no se ocupan de su entorno inmediato ni del resto de ciudadanos que transitan en la ciudad; ni siquiera se ocupan de cuidar su propia integridad, inconscientes de que, por incumplir las reglas, también ponen en riesgo a los demás.

No menos nocivos son los ciclistas que van tranquilamente paseando por la calle, sin mirar a su alrededor y sin mantener una trayectoria recta, como si fueran en uno de los paseos dominicales que organiza el gobierno de Ciudad de México. Es cierto que una bicicleta tiene derecho a ocupar un carril en las calzadas, pero debe hacerlo con plena confianza y responsabilidad.

Pero, ¡vaya!, incluso en un parque o en una calle cerrada a los automóviles, sería conveniente que los ciclistas estuvieran consientes de los riesgos contra ellos mismos y contra los demás. Y en las vías públicas, las distracciones pueden tener peores consecuencias.

También manifiesto mi desacuerdo en utilizar las carreteras de doble sentido para que entrenen los aspirantes a Lance Armstrong, que llevan un coche o camioneta atrás, resguardándolos y obstruyendo el libre paso de otras muchas personas. Una actividad de esparcimiento no debería anteponerse a la seguridad, ni tampoco obstaculizar el libre paso de los demás.

Es un error común de mis conciudadanos exigir sus derechos sin dar a cambio un elemental cumplimiento de sus obligaciones. Los malos ciclistas, igual que los ciudadanos inconscientes, deberían ganarse el respeto antes de salir a exigirlo sin merecerlo.

Al parecer, los mexicanos estamos condenados a vivir caóticamente, víctimas de nuestra propia incapacidad para convivir de manera armónica.

Un último consejo: Un buen ciclista debe pensar como si fuera a bordo de un automóvil y, por lo tanto, debe ajustar sus recorridos como si condujera un automóvil: seguir el sentido de las calles y respetar todas las demás reglas de tránsito. Es por su propio bien y por el bien de todos.

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La propuesta desglosada

Por lo anteriormente expuesto, propongo lo siguiente para Ciudad de México:

1. Poner en marcha un registro de bicicletas, ligado a un número de serie del cuadro (y si no lo tiene, grabarle uno, a modo de VIN). Ahora mismo, este registro sería complicado y costoso de hacer, pero resultará imposible dentro de algunos años, a medida que proliferen más las bicis. Entonces, cualquier intento de empadronarlas será una tarea titánica.

2. Que las bicicletas porten matrículas de circulación, para que sus usuarios tengan plena consciencia de que son vehículos sujetos obligatoriamente a las mismas reglas de tránsito de los automóviles.

3. Echar a andar una fuerza policiaca ciclista, la cual esté capacitada y se encargue de hacer que los usuarios de bicicletas cumplan las reglas.

4. Implantar una revisión técnica para las bicicletas, con el mismo esquema que las verificaciones obligatorias de automóviles, para asegurarse que cumplen las normas básicas de seguridad.

5. Poner en marcha programas de educación vial en las escuelas de niveles básico y medio. Que estos programas traten a la bicicleta como un vehículo, no como un juguete que se regala en Navidad o en un cumpleaños. Posteriormente, esta educación vial sería útil para conducir cualquier vehículo. Estoy plenamente convencido de que, si un ciclista aprende a hacer lo correcto, se convertirá en un buen ciudadano cuando conduzca una moto, coche o camión.

6. Instalar cámaras que “cachen” infraganti a los ciclistas infractores (las placas o el número de Ecobici serían la forma de identificar a los infractores).

7. En los paseos ciclistas, orientar a los asistentes a convivir armónicamente entre ellos (estos paseos suelen ser un relajado caos vial).

El registro de bicicletas, la fabricación de matrículas, la revisión técnica y hasta la policía ciclista y las cámaras, pueden solventarse mediante las multas y las cuotas de los mismos ciclistas.

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Epílogo

La bicicleta ofrece la alternativa más racional ante los futuros problemas de vialidad. Es bien conocido que México se está convirtiendo en un país urbano. Según datos del INEGI, en 1950, cerca de 43% de la población mexicana vivía en ciudades. Sesenta años después, en 2010, la proporción de habitantes que viven en áreas urbanas había llegado a casi 78%. Una tendencia similar ocurre en el resto de países del mundo. Para leer más datos al respecto, consultar el Diagnóstico de la movilidad en Ciudad de México.

En contraste, el automóvil de uso personal, predominante hasta ahora, no ofrece un futuro sustentable. Está plenamente comprobado que la infraestructura para los automóviles es muy costosa de mantener y ampliar. En cambio, las bicicletas, mucho más ligeras y menos estorbosas, pueden circular por vías más angostas y que requieren menos mantenimiento que aquellas por las que transitan los autos y camiones.

Lo repito: la bicicleta es el futuro de la movilidad, junto con el transporte colectivo y los vehículos eficientes. En ese futuro deberá haber usuarios que demuestren ser responsables, para poder exigir sus derechos.

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A few opinions from this blog entry were used for Global Voices, written by Andrea Arzaba, and were translated to English, Polish and Italian.

On this regard, I have to correct an inaccurate translation:

-“Even if it sounds like an ideal program, not every cyclist in Mexico City supports it. In the blog Prosa Poderosa (”Powerful Prose”) a blogger explains why he is against the “Ecobici” strategy”.

These words are inaccurate cause I’m not against the Ecobici strategy. On the contrary, I embraced the Ecobici system and really love it. I’m user of it since 2011.

What I don’t support are the Sunday morning recreational rides (“especially on Sunday mornings when City Hall closes major roads, giving the right of way to cyclists”). Find bellow what I wrote:

-“To put it clearly, I applaud the Ecobici initiative, but I am against the organized cycling (Sunday) rides”.

My apologies if my description wasn’t clear enough.

Mexico City Netizens Celebrate World Bicycle Day · Global Voices

Internauci z Mexico City obchodzą Światowy Dzień Roweru [Polish]

Città del Messico: giornata mondiale della bicicletta [Italian]

10/Ene/2014. Primera revisión. Correcciones de redacción.

Un comentario en “Día de la bicicleta, tiempo de ganarse el respeto

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