Desechos electrónicos: el karma del e-waste

Circuitos electrónicos obsoletos, que serán reciclados. Foto: Rogelio Rivera Nava / rogelioriveranava.com

Circuitos electrónicos obsoletos, que serán reciclados. Foto: Rogelio Rivera Nava / rogelioriveranava.com

A simple vista, el reciclaje de los aparatos electrónicos es la solución a muchos problemas ecológicos actuales: la acumulación de la basura, el suministro de materias primas y hasta la tranquilidad de nuestra conciencia ecológica. Pero antes de hacerte fan del reciclaje, debes saber que éste es sólo una solución parcial.

[Alcance geográfico: México, Latinoamérica y el mundo] [Tema: Pros y contras del reciclaje] [Artículo publicado en la revista Conozca Más*]

La industria y los consumidores están actualmente atrapados en el ciclo de producir, comprar y desechar. Muchos de los involucrados en este ciclo -sin conocimiento de causa- proclaman la eficacia del reciclaje, que en la práctica no se cumple a la velocidad ni a la escala que necesita el planeta.

Al hacer la investigación para este artículo, lo que encontré fue que México está muy lejos de solucionar su problema de residuos electrónicos.

Las camionetas pick-up que recorren las calles solicitando electrodomésticos y aparatos viejos en venta son el inicio de una cadena, que recupera principalmente los metales. Hierro, cobre, aluminio y otros metales son muy apreciados por los recuperadores, ya que tienen un buen precio en el mercado. Hay quienes han hecho fortunas mediante el reciclaje.

Pero los componentes electrónicos (esos que están en casi cualquier aparato actual) no corren la misma suerte. Los circuitos impresos contienen oro, cobre y estaño, pero cada vez en menores cantidades, gracias a las técnicas modernas. Para recuperar estos materiales, la mayoría de las veces los métodos utilizados no pueden catalogarse como “verdes”.

Los componentes electrónicos suelen acabar en fogatas, para que los plásticos se quemen y se derrita el oro y el estaño. Los residuos que quedan son muy tóxicos, ya que contienen metales pesados. Ya ni hablar de los gases de la combustión.

Durante mi investigación, fue triste encontrar que algunas empresas de reciclaje, en apariencia serias, tienen prácticas que se alejan mucho de su discurso ecologista. Por ejemplo, algunos recicladores hacen que los residuos se transporten muchos kilómetros, lo que ocasiona contaminación de otro tipo. Otros se niegan a decir la forma exacta en la que procesan los residuos, pero se presentan como super héroes de la ecología. Y otro ejemplo: en una de estas empresas me ofrecieron agua en un envase individual de PET, en lugar de prestarme un vaso (de vidrio o de plástico, pero que no fuera desechable). Aunque éste parece un hecho inocuo, a mi juicio refleja una falta de coherencia con la bandera ambientalista.

La cruda realidad es que el reciclaje es un negocio y, como tal, está sujeto a las leyes de la gestión de empresas, que actualmente se rigen por la maximización de utilidades y reducción de pérdidas, a toda costa. En este esquema, la ecología puede ser una estrategia de marketing, pero no una prioridad empresarial ni mucho menos un principio fundamental de la empresa.

Aunque con este tema me salgo un poco de los residuos electrónicos, en los últimos años veo muchas personas entusiasmadas con la reutilización de objetos de desecho, para convertirlos en productos nuevos. Aplaudo la intención; sin embargo, me parece que el esfuerzo está mal orientado.

¿No sería preferible dejar de producir basura?

Un ejemplo de esta tendencia son los dispositivos que diseñó la empresa Coca Cola, para darle un segundo uso a las botellas de PET (ver el video de la propuesta aquí). La idea me parece más una estrategia de marketing, que una solución a los miles (o millones) de botellas de los productos de Coca Cola que se desechan cada año, ya sea en botes recolectores o en calles, parajes, ríos, etc.

El reciclaje y la reutilización no son suficientes para solucionar el problema de los desechos. Hablando en particular del e-waste, México está rezagado en la búsqueda de una solución efectiva.

En las visitas que hice a empresas de reciclaje o a colectas de aparatos obsoletos, se repetía generalmente la misma imagen: empolvados y maltratados, algunas de las computadoras y otros componentes obsoletos, tenían alguna etiqueta o letrero pintado con plumón que marcaba su destino final: “No funciona”, “no furula”, “no charcha”, “X”, “ya valió” (todos, de alguna manera, son sinónimos). ¿No será nuestro sistema consumista el que no funciona?

A continuación, la versión larga del artículo.

Reciclatrón en el campus central de la UNAM. Foto: Rogelio Rivera Nava / rogelioriveranava.com

Reciclatrón en el campus central de la UNAM. Foto: Rogelio Rivera Nava / rogelioriveranava.com

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EL KARMA DEL E-WASTE

¿Te has preguntado a dónde irán a parar tus dispositivos electrónicos, una vez que ya no los quieras? En un mundo ideal,  al finalizar su vida útil, todos los aparatos obsoletos, sin excepción, desde un diminuto control remoto de auto, hasta una computadora de escritorio o portátil, tendrían que ingresar a una maravillosa fábrica, con máquinas que fueran capaces de separar todas las sustancias, para obtener las materias primas necesarias que, a su vez, se convirtieran en materia prima para fabricar una nueva generación de teléfonos móviles, computadoras, consolas de videojuegos, monitores, etc. La realidad es muy distinta. Del volumen total de materiales que los conforman, es poco lo que se puede recuperar de tus dispositivos electrónicos.

Los aparatos electrónicos que usamos a diario, en apariencia inocentes, esconden una gran cantidad de sustancias tóxicas, que en los tiraderos se filtran a las fuentes de agua potable, y algún día acabarán en nuestros alimentos. Por ejemplo, los cinescopios (tubos de rayos catódicos) de las viejas televisiones, tienen cerca de 5 kg de plomo, muy nocivo para la salud; la mayoría de las pantallas planas tienen suficiente mercurio para contaminar cientos de litros de agua, y el plástico de las carcasas de los aparatos está recubierto de sustancias retardantes de flamas, conocidas como polibromodifenil éteres, que se acumulan en los tejidos de los seres vivos.

QuakeCon is the largest Local Area Network (LAN) party in North America; over 3,000 gamers bring their computers to take part in what is known as the "Woodstock of Gaming.". Photo: ifixit.org

QuakeCon is the largest Local Area Network (LAN) party in North America; over 3,000 gamers bring their computers to take part in what is known as the “Woodstock of Gaming.”. Photo: ifixit.org

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TEORÍA DEL CAOS (DEL E-WASTE)

No importa con cuánta fuerza deseaste ese avanzado teléfono inteligente con pantalla táctil, o cuántos miles de pesos te costó esa computadora con cuatro procesadores en paralelo. Tarde o temprano, tu entusiasmo cederá ante el implacable paso de la obsolescencia, y los aparatos que alguna vez tenías en un lugar especial en tu vida personal o laboral, acabarán arrumbados en algún rincón. Una vez que sea necesaria una limpieza de tu casa u oficina, o cuando te vayas a mudar, te detendrás a observar aquellos dispositivo por un momento (suspiro de melancolía) y te dispondrás a deshacerte de estos.

Para los “fashionistas” de la electrónica, el lanzamiento del último grito de la moda digital es motivo de especial atención. En un calendario mental, miles de consumidores en todo el mundo apartan la fecha en la que podrán comprar la nueva generación del más novedoso dispositivo electrónico. Una vez que llega el día ansiado, los canales de ventas deben atender una gran demanda del deseado dispositivo.

Por cada nuevo aparato comprado, habrá otro que quedará obsoleto automáticamente. Durante la euforia de compras de los teléfonos móviles más deseados, la empresa estadounidense Recellular –dedicada a reciclar y reutilizar celulares– afirma que el número de teléfonos usados que recibe, aumenta de manera espectacular.

Basta dar un vistazo alrededor, para darse una idea del creciente problema que representan los desechos electrónicos (e-waste). Recuerda a tus conocidos y trata de mencionar algunos de ellos que no tenga un teléfono móvil. O haz un inventario mental de todos los aparatos que poseas, que al menos tengan una tarjeta de circuito impreso y microprocesadores (esta lista tendrá que abarcar incluso los osos de peluche musicales o parlanchines, que recurren a chips para cumplir su función sonora). Pues bien, todos los aparatos que estén en tu lista se convertirán algún día, inevitablemente, en desechos.

Cada habitante del mundo contribuye, de una manera u otra, a agravar el problema de los residuos electrónicos, con o sin conciencia de que sus acciones individuales ocasionan graves efectos, es decir, la confirmación de la existencia de la teoría de un caos electrónico o de un karma del e-waste.

At Creative Recycling in Morrisville, North Carolina, electronics of all types are shredded, sorted, and bundled together into usable commodities. Photo: ifixit.org

At Creative Recycling in Morrisville, North Carolina, electronics of all types are shredded, sorted, and bundled together into usable commodities. Photo: ifixit.org

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REAPROVECHAR LO APROVECHABLE

Hace 20 años, cuando las legislaciones para los desechos electrónicos todavía no existían en Canadá, la empresa FCM Recycling comenzó a extraer metales preciosos de circuitos integrados. Pero en la época en la que “los servidores informáticos tenían el tamaño de un refrigerador, y de un microprocesador individual se obtenía una cantidad de oro equivalente a 300 dólares” (según lo que afirma ifixit.org), la mayor parte de los componentes electrónicos que recibía FCM (ya sin las carcasas de plástico o metal) eran desechados.

En la actualidad, FCM, ubicada en Montreal, ha cambiado mucho. Las técnicas mejoradas para reciclar permiten aprovechar 99% de las 13.6 millones de toneladas que reciclan cada año, que incluyen todo tipo de aparatos: “teléfonos móviles, computadoras y hasta equipo médico, con los materiales de empaque, incluso”, según lo que comunica la empresa. El restante 1% se desecha de manera segura.

Afortunadamente, hay quienes están dispuestos a invertir en el reciclaje de dispositivos electrónicos en este país. Un ejemplo es Recicla Electrónicos México (Remsa), una empresa ubicada en Querétaro, que colecta aparatos para obtener diversos materiales. En su planta, Remsa tiene una línea en la que, en lugar de ensamblar, los trabajadores se dedican a desarmar los aparatos; luego clasifican los componentes, para separar los metales ferrosos, metales no ferrosos, vidrio, componentes complejos –como los tubos de rayos catódicos de los viejos monitores–, las diversas variedades de plástico y los circuitos impresos (hechos de fibra de vidrio y en los cuales están soldados los componentes electrónicos).

Los metales y otros componentes completos son vendidos a otras empresas especializadas; el vidrio de los viejos tubos de rayos catódicos toma el lugar del granito en losetas para pisos; las tarjetas de circuitos impresos (con todo y chips y componentes electrónicos) se venden a una empresa estadounidense que los recicla de manera responsable, y los plásticos se procesan en una empresa hermana. Estos plásticos, separados por categorías, se muelen, se calientan y se convierten en pellets,  pequeñas partículas de plástico, listos para alimentar una prensa de inyección y convertirse en nuevas piezas, en este caso, tacones de zapatos para mujer.

Antes de llegar a la línea de “desensamble”, las computadoras son evaluadas y se seleccionan aquellas que pueden ser reacondicionadas. Una vez que estas han sido remozadas, se donan a instituciones educativas. Ahí no acaba el ingenio de Remsa, ya que algunos transistores y otros componentes electrónicos pequeños son rescatados de las tarjetas, que unos artesanos transforman en bisutería. O los diminutos motores y otros mecanismos vuelven a cobrar vida en robots, que construyen niños en campamentos de verano.

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Isaiah Attah, a 13-year-old boy, smashes a computer monitor with a rock so he can obtain the metal frame, which has value to local recyclers. Isaiah works in the dumpsite to make money for school. Photo: ifixit.org

Isaiah Attah, a 13-year-old boy, smashes a computer monitor with a rock so he can obtain the metal frame, which has value to local recyclers. Isaiah works in the dumpsite to make money for school. Photo: ifixit.org

MENOS ESTADÍSTICAS, MÁS ACCIONES

En México, “la separación de residuos como el plástico tiene hasta 30 años de rezago”, según afirma el presidente de la Asociación Nacional de Industriales del Plástico de México, José del Cueto, quien dice que en nuestro país se recicla sólo 13% de los plásticos; o sea que el restante 87% acaba en tiraderos municipales. Con los electrónicos, las cifras no son mejores y, tal vez, las estimaciones existentes se quedan muy cortas frente a la realidad.

El documental Terra Blight (Tierra deteriorada) brinda algunos datos preocupantes de Estados Unidos. La película de 2012 asegura que cada año, en nuestro vecino país del norte son desechadas 100 toneladas de computadoras, monitores y televisores, y que de las computadoras que se recolectan para reciclaje, la mitad acaba en países en vías de desarrollo. En esas naciones pobres, los aparatos electrónicos viejos se reacondicionan y se revenden; pero otros, inservibles, acaban en tiraderos.

Diversas instituciones, empresas y activistas aportan cifras que despiertan la alerta sobre el grave problema de los desechos electrónicos. Pero la observación simple basta para suponer la dimensión del problema. En tiraderos clandestinos y municipales, los aparatos electrónicos se van acumulando constantemente.

El creciente dominio de la electrónica, cada vez más omnipresente en todos los aspectos de nuestras vidas, hará que en el futuro aumente la cantidad de desechos electrónicos. El único antídoto será la responsabilidad compartida de fabricantes, gobiernos y de cada uno de nosotros.

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ANEXO 1. LA CLAVE PARA SER VERDE: RE, RE, RE Y RE (REDUCIR, REUTILIZAR, REPARAR Y RECICLAR)

Es inevitable. Tarde o temprano, todo aparato electrónico llegará al final de su vida útil; sin embargo, el reciclaje debería ser la última alternativa para evitar la contaminación. El reciclaje es un proceso que, a pesar de que permite reutilizar materiales y evitar así que llegue más basura a los tiraderos, de todas maneras utiliza energía (que, generalmente, contamina) y no en todos los casos recupera el 100% de los aparatos. Por ejemplo, muy pocas empresas son capaces de recuperar las tierras raras de los dispositivos electrónicos, que son escasas y son causantes de conflictos bélicos en África (busca “Why the iPad has to be made in China” en iFixit.org).

Por ello, es conveniente seguir las cuatro Re, que conforman la guía racional para que los consumidores reduzcan la contaminación ocasionada por los productos que compran.

> Reducir

¿Realmente necesitas el producto que vas a comprar? Para poner un caso muy conciso, la mayoría de los usuarios actuales utilizan una mínima parte de la capacidad de procesamiento de las computadoras que adquieren. A veces, una computadora no muy actual, es capaz de llevar a cabo las tareas que necesita su dueño, por lo general, navegar en Internet, usar procesadores de palabras, hacer presentaciones y reproducir videos. Lo mismo ocurre con muchos teléfonos inteligentes super potentes, que son más un objeto de estatus que una herramienta de trabajo. ¿Otra forma de reducir? Evita los productos demasiado baratos (que suelen ser de mala calidad), que seguramente se van a averiar pronto y, por lo tanto, tendrás que desecharlos después de un corto lapso.

> Reutilizar

¡No tires tus aparatos viejos! Hay alguien a quien puede serle de utilidad la computadora, teléfono móvil o consola de videojuegos que ya no te sirve a ti. Véndelos, dónalos a alguna institución seria o regálalos a alguien que sepas que les dará buen uso. Al reutilizar, evitarás que otro consumidor compre un dispositivo. Pero nunca los dejes empolvándose durante años en una bodega o en un cajón.

> Reparar

La vida útil de los aparatos viejos puede alargarse muchas veces si los reparas. Es fácil encontrar todo tipo de refacciones y guías de reparación en Internet, para todo tipo de dispositivos electrónicos. Por ejemplo, iFixit.com publica guías gráficas para armar y volver a armar computadoras, teléfonos inteligentes y reproductores mp3, la mayoría fabricados por la empresa Apple. iFixit vendetambién las refacciones y herramientas necesarias. Consulta esta guía para que tú mismo repares tus aparatos.

> Reciclar

Una vez que hayas agotado las posibilidades de reutilizar o reparar, cuando sea inevitable desechar algún dispositivo electrónico, llévalo a un centro de acopio para reciclarlo de manera responsable. Nunca tires los aparatos viejos al camión de la basura, ni los vendas a precio de regalo a los recolectores informales. Averigua en reciclaelectronicos.com los centros y fechas de recolección. En Ciudad de México, consulta las fechas y lugares de los reciclatrones en la página web de Sedema.

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ANEXO 2. DISEÑO ÉTICO O SUSTENTABLE

El primer paso en la cadena de consumo responsable, tendría que comenzar con las empresas que producen los dispositivos electrónicos. Los ingenieros y diseñadores deberían proyectar los dispositivos, de tal manera, que sean durables, fáciles de reparar y, una vez que sean desechados, los diversos materiales que los integran puedan separarse con poco esfuerzo.

Es necesario que termine la sucia práctica de diseñar los productos que no pueden desarmarse fácilmente, o con los principios de la obsolescencia programada. Nos referimos a computadoras y periféricos cuya utilidad disminuye conforme se debe actualizar el software; dispositivos nuevos que no son compatibles con accesorios de sus anteriores generaciones; impresoras que usan tinta de color incluso cuando se imprimen páginas en negro -o, peor todavía, que se niegan a escanear si los cartuchos están vacíos-; así como los gadgets que intencionalmente son fabricados de tal manera, que el usuario no pueda repararlos.

Las sociedades de consumidores y los reportes de dueños evitarán que caigas en las garras de empresas poco éticas que lucran por medio de la obsolescencia programada.

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ANEXO 3. BASURA DE IMPORTACIÓN

A partir de los años 70, se hizo evidente que el volumen de desechos tóxicos se iba haciendo cada vez más cuantioso, y que los países industrializados estaban utilizando al Tercer Mundo como su basurero. Un hecho que puso en evidencia esta práctica fue el caso del barco mercante Khian Sea, que en 1986 fue contratado para llevarse 14,000 toneladas de cenizas tóxicas de los incineradores de la ciudad de Filadelfia.

El barco tiró una buena cantidad de su peligrosa carga en una isla artificial en Bahamas, y cuando el gobierno local se lo prohibió, la embarcación se escabulló y deambuló por el resto de las Antillas; luego por África y Asia, para tratar de deshacerse de las cenizas tóxicas. Alertados de las intenciones de la tripulación, todos los países rechazaron a la embarcación en sus aguas territoriales.

Luego de cuatro años de navegar sin rumbo fijo, el barco acabó tirando las cenizas tóxicas en los océanos Índico y Atlántico. Pasarían siete años para que  los autores intelectuales fueran sentenciados por este crimen ecológico, y otros siete para que los desechos fueran retirados de Bahamas y regresaran a Estados Unidos.

Este caso no fue el único en su tipo, ya que otras naciones industrializadas también mandan sus desechos a países en vías de desarrollo. A veces lo hacen a cambio de un pago o como donaciones, cuando se trata de computadoras y otros aparatos obsoletos. Para contrarrestar el denominado “imperialismo tóxico”, en marzo de 1989 fue creado el convenio de Basilea, que rige el transporte de desechos peligrosos en el mundo. Estados Unidos y Haití firmaron el convenio, pero no lo han ratificado.

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ANEXO 4. MAFIAS DEL RECICLAJE

La bandera del reciclaje es utilizada con frecuencia por algunos bribones para obtener beneficios, sin cumplir cabalmente la tarea de recuperar materiales sin contaminar el ambiente.

Algunos supuestos recicladores recopilan aparatos viejos para venderlos “por kilo” y obtener un beneficio rápido. Este es el primer eslabón de una cadena de rapiña, que se encarga de recuperar los materiales más valiosos y desecha el resto. Lo que no reporta ganancias suficientes, acabará en tiraderos legales o improvisados.

Resulta muy difícil separar los materiales de las tarjetas de circuitos impresos y los componentes que están soldados a estas. Algunos recolectores utilizan una solución fácil (y muy contaminadora): hacer una gran fogata con los electrónicos, para deshacerse de los plásticos. Diminutas cantidades de oro y estaño se decantará en los restos; algo de cobre, de los cables, se podrá separar también. ¿Cuál es el problema con este método? Las resultantes emisiones de gases tóxicos a la atmósera y los residuos que quedan tirados en donde se hizo la fogata. En estos residuos hay metales pesados, altamente contaminantes, que acabarán filtrándose al subsuelo y contaminado los mantos de agua que se utiliza para el riego y el consumo humano.

Otro riesgo de desechar una computadora es la confidencialidad de los datos contenidos en su(s) disco(s) duro(s). Empresas sin principios éticos pueden leer la información de estos dispositivos de almacenamiento, para cometer fraudes de todo tipo: venta de secretos industriales, suplantación de identidad, robos con tarjetas de crédito, etcétera. Si no confías al 100% en quien reciclará tu computadora, retira el disco duro.

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FUENTES

basel.int

www.fcmrecycling.com

www.unep.org

recycling-guide.org.uk

www.epa.gov/international/toxics/ewaste/index.html

www.altonivel.com.mx/34292-sin-reciclar-87-del-plastico-en-mexico.html

www.unep.org/resourceefficiency/Home/Business/SectoralActivities/ICT/ProjectsActivities/TheGlobalESustainabilityInitiative/tabid/101141/Default.aspx

http://doctor-smartphone.com/nosotros/sustentabilidad-y-etica-social/

http://www.sedema.df.gob.mx/reciclatron

reciclaelectronicos.com

ifixit.org

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*Desde 2013 colaboro para la revista Conozca Más, de Editorial Televisa. Uno de mis primeros artículos fue éste, acerca de los desechos electrónicos. En Facebook: Revista Conozca Más

En esta página se publica una versión larga del artículo, que en la edición de papel tuvo que recortarse, por motivos de espacio.

Gracias a Recicla Electrónicos México y a Karla Munguía, por la visita a su planta de reciclaje. Y gracias también por la mención.

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