Chau, Cerati

A muchos de los adolescentes a los que nos tocó ser testigos de los inicios de Soda Stereo, su música, como se suele decir, hizo que nuestra cabeza reventara.

En México veíamos a lo lejos la guerra de las Malvinas. Lo que muchos años después me contaron algunos amigos argentinos era un panorama desolador:

Buenos Aires a oscuras en las noches, por temor a posibles bombardeos de los ingleses. La prensa asegurando que Argentina iba ganando la guerra contra los ingleses.

Posteriormente ocurrió el derrumbe de la dictadura militar (1976-1983), y luego vendrían los años de sanación y las valientes Madres de Plaza de Mayo, y su búsqueda de los desaparecidos.

Cuando la dictadura empezaba a desmoronarse, apareció en escena Soda Stereo, con Cerati en las voces, que debe haber sido para Argentina como un baño de agua fría, seguido por un sol enceguecedor y luego por un agradable calor; sólo comparable con la Movida madrileña.

Para el resto de Latinoamérica, Soda Stereo fue el mensaje inconexo de una Argentina que cambiaba a pasos agigantados.

Cerati

Lo que a mí me gustó de Soda Stereo fue que, a pesar de sus letras crípticas, cantaban música en español.

Sus guitarras poderosas, el uso de bajo y percusiones con personalidad y la singular voz de Cerati.

Con la influencia estadounidense tan cerca, la clase media de México solía -y suele- escuchar música en inglés. Pero esto cambió cuando llegó soda Stereo y otros grupos latinoamericanos y españoles.

En esos días despertó la escena mexicana de un rock contemporáneo, que algunos se preguntaban por qué no surgió antes, como una continuación del rock mexicano de los años 60 (a pesar de que éste se limitó muchas veces a hacer “covers” de canciones que originalmente eran de autores estadounidenses).

Entonces surgieron grupos mexicanos como los Caifanes, Café Tacuba y los Amantes de Lola, por mencionar algunos.

Era la época del “rock en tu idioma”, que fue el lema comercial de las disqueras para promocionar el nuevo segmento de música juvenil en español.

En esos días, los expertos y la gente común a veces discutía neciamente que el español era un idioma cuya métrica era tan buena como el inglés para el rock. Ciertamente, necedades. ¿Qué relevancia tenían la métrica y otros razonamientos sesudos, si esta música llegaba directo a las vísceras y al corazón?

Actualmente existe una escena de rock mexicano (o cómo quiera que se llame el género); pero, ustedes disculparán, nada parecido al fenómeno de mediados de los ochenta.

Hubiera querido que la tendencia del “rock en tu idioma” fuera algo más que una moda que duró cerca de una década en Mexico; pero que, al parecer, se agotó.

Cerati, convertido en solista, trascendió a esta época que se acabó, y su fama creció todavía más.

Las canciones de Cerati -con o sin Soda Stereo-, las suelo ligar a muchos recuerdos, de lugares, de personas y de acontecimientos.

Por estos y otros motivos, la muerte de Cerati nos pesa a los que presenciamos los 80.

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