El regreso del auto volador

En diciembre de 1949, el ingeniero estadounidense Moulton P. Taylor voló por primera vez sobre Longview, Washington, a bordo de un artefacto que llamó Aerocar, un automóvil que se convertía en avión y viceversa.

El anterior es un fragmento de mi artículo sobre “autos voladores y otras quimeras del transporte”, en la revista Conozca Más de noviembre de 2014.

El cine, la TV y las novelas de ficción nos ha prometido autos voladores y pasan los años sin que este sueño se convierta en realidad.

¿Por qué?

Tal vez por el miedo a volar de muchas personas. O quizá porque nadie quisiera tener en un futuro el mismo tráfico en el cielo que el que actualmente hay a nivel de piso. No sea que se caiga un auto volador (toquemos madera).

O tal vez nadie recuerda a Moulton P. Taylor, que logró una aeronave perfectamente funcional, la cual podía usarse como un avión o como un automóvil (remolcando las alas y la cola, como se ve en la foto abajo).

Aunque el logro de Taylor era meritorio, conjuntar los requerimientos de dos aparatos tan distintos implicaba (y sigue implicando) todo un reto. El Aerocar era medianamente bueno en el aire y deficiente en el pavimento. Con sólo dos asientos, consumía mucho combustible, era impráctico y nada ágil, tanto en el cielo como en tierra.

Ya sea terrestre o aéreo, un vehículo moderno debe ser mejor que mediocre para competir.

Incluso sabiendo que el Aerocar no era perfecto, lo que evitó su comercialización masiva fue el precio: en 1970 costaba 10,000 dólares, esto es, el dinero suficiente para comprar un Chevrolet Camaro y una Piper Super Cub de la época. Sí, ambos.

Para cualquier cliente era fácil decidir entre un coche-avión lento en cielo y tierra, torpe y que no era precisamente ahorrador de combustible, o entre un auto veloz y con apariencia de macho, más una avioneta con un comprobado historial de fiabilidad.

En octubre de 2014 fue presentado otro auto volador: el Aeromobil 3.0. Aquí está la página de la empresa. La noticia reavivó los deseos de algunos fanáticos, que quisieran ver autos volando cotidianamente, como una muestra del futurismo cumplido.

Para lograr un avión de uso diario hace falta incrementar aun más la fiabilidad mecánica, así como lograr una navegación a prueba de errores; además, serían necesarias cuatiosas inversiones en sistemas de control de navegación aérea. Otro gran obstáculo es el mayor consumo de energía de un vehículo volador, comparado con uno terrestre.

¿El auto volador es una necesidad o es un capricho de nuestra mente sci-fi?

Aerocar_towing_mode Aerocar

 

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